jueves, 4 de agosto de 2011

¿Cómo se forma la identidad de una organización?: la experiencia del IPCo con los programas de intercambio

Por Gisela Méndez
gisela.mendez@ipco.gob.mx

A lo largo de los últimos dos años, hemos visto crecer mucho al IPCo, tanto en trabajo, personal e ideas; gran parte de la innovación que se da es gracias a la diversidad de personas que aportan su visión del mundo y experiencias. La mayoría están aquí por un tiempo, somos parte de su formación profesional y ellas nos ayudan a formarnos como institución, un intercambio justo y muy productivo para nosotros. Gracias a esto hemos logrado implementar procesos que jamás pensábamos, proyectos que siempre habían estado en el tintero y metodologías que no creíamos que llegarían a funcionar. Varios factores son importantes:

1) Diversidad: de ideas, de personas, de métodos, de formas de implementar; esto representa siempre un reto tanto para el que da, como para el que recibe, siendo la diversidad una gran fuente de innovación.
2) Tiempo: que en un periodo de interinato es corto, por lo tanto ser eficiente y eficaz es vital, se debe aprender rápido, y conseguir resultados en un tiempo corto. Esto ha permitido demostrar la eficacia de las acciones a corto plazo, siempre con un objetivo de gran visión.
3) Recursos: que deben de maximizarse, recursos económicos, recursos de tiempo, pero sobre todo recursos humanos que obligan a una colaboración que genera aprendizaje colectivo, experiencia y sobre todo satisfacción de ver lograda una idea.

¿Qué hemos hecho a través del programa de intercambio?

Nuestro primer proyecto fue iniciar el trabajo directo con las comunidades, nadie quería hacerlo. Había una necesidad imperante de mudarnos del discurso a la acción. Si queremos promover la planeación participativa debíamos hacerlo con el ejemplo. Fue muy difícil encontrar quién conociera el tema y además lo realizara en Colima. Había una gran resistencia a estas metodologías, hasta que llegaron Emma y Caitlin, que hicieron lo que nadie quería hacer: trabajo de campo en las colonias marginadas de la ciudad. Los mismos habitantes que ponían tanta resistencia al trabajo comunitario, cedieron ante la insistencia, perseverancia y siempre sonrientes Emma y Caitlin; así también llegó Andy, que más como urbanista decidió trabajar la sección sur del centro de la ciudad, a lo largo de las vías del tren. Ella nos enseñó nuevas técnicas y fue también la primera vez que comenzamos a involucrar en los procesos a profesionistas locales, la transferencia de conocimiento era importante. Todas ellas demostraron que para lograr un cambio en las relaciones entre el gobierno y la comunidad, lo más importante es la honestidad, transparencia en lo que ofrecemos y perseverancia, no dejarlos nunca. Mucho ha cambiado el IPCo desde que Emma, la primera persona de intercambio piso el suelo de Colima

¿Qué ha ganado Colima con esto?

Mucho. Ganamos la facilidad de tener jóvenes profesionistas trabajando para el IPCo; ellos con su capacidad y necesidad de realizar proyectos en el corto plazo han logrado motivar y enseñar a nuestros jóvenes profesionistas locales, que sí es posible hacer las cosas eficientemente, y con resultados concretos, aterrizando las ideas en la realidad, estableciendo objetivos y metas alcanzables.

Ellos se llevan también parte de Colima. Se dan cuenta que aún en una pequeña ciudad, se pueden encontrar mentes brillantes, personas comprometidas con hacer un cambio, jóvenes que tienen la capacidad de realizar una idea, llevarla a la práctica, trabajar en equipo y sobre todo buscar un crecimiento profesional en su conjunto. Esto no sólo lo sabe el equipo de trabajo al interior del IPCo, esta motivación a pasado nuestras fronteras y como resultado hoy tenemos más solicitudes de trabajo voluntario y de intercambio con otras escuelas e instituciones, llegando a un promedio de 6 personas cada 6 meses.

Para el programa de intercambios y de vinculación, nuestras metas son muy claras: 1) Lograr transferencia de conocimientos entre los participantes, fortaleciendo principalmente las capacidades locales, y 2) Fomentar el crecimiento profesional de todos, logrando con esto beneficios para la ciudad. Cada día, el número de personas que se capacitan durante la implementación de nuestros proyectos crece, y nos da certeza de una continuidad aún cuando los miembros originales del equipo ya no estén con nosotros.

Sabemos que no todos los que se forman en el IPCo, seguirán su formación profesional aquí, pero sí estamos seguros que en el trayecto profesional que emprendan se formen con valores, con un alto sentido de la responsabilidad social, creyentes en la innovación y en la creatividad, convencidos del valor del conocimiento compartido.

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