lunes, 15 de agosto de 2011

Asentamientos Rurales en la Planeación del Territorio: ¿Cuál es el Futuro?

Escrito por Julio César Rodríguez González
jcesar.rodriguez@ipco.gob.mx


Para sobrevivir, hombres y mujeres han debido resolver sus necesidades en comunidad, valiéndose del espacio.


Las personas elegimos para trabajar y vivir los mejores sitios

La historia y la geografía revelan que en el mundo la población ha buscado asentarse en aquellos lugares que reúnen las mejores condiciones para vivir (producir, socializar, comerciar, entre otros), generalmente cerca de los ríos, las costas, las vías de comunicación, las minas forestales y minerales y donde existen grandes concentraciones de personas. En cambio, en aquellos sitios donde existen importantes barreras naturales, como montañas, el avance de los asentamientos humanos ha sido menor. Esto explica la desigual distribución de personas en el territorio y la existencia de espacios escasamente habitados. VER MAPA.

Mapa1

Si elegimos los mejores lugares es porque poseen las condiciones óptimas para trabajar, producir, comerciar y convivir. Y si elegimos la vida comunitaria es porque hacerlo así nos permite repartirnos el trabajo, maximizar la producción de bienes y servicios, compartir los beneficios, sin embargo, a pesar de las tecnologías modernas, el factor ambiental continúa siendo el principal determinante de la localización de los asentamientos humanos.

El Municipio de Colima no ha sido la excepción. Las localidades rurales no se distribuyen por todo el territorio sino que conforman ciertos agrupamientos en determinadas regiones, advirtiéndose espacios “huecos” o escasamente habitados. Esta localización no es producto de la casualidad, pues en cierto grado coincide con la disposición de recursos naturales, las vías de comunicación y la planicie del terreno entre otros factores. Asimismo, estas localidades pueden estar acomodadas en el espacio de diversas formas: apiladas o separadas, en línea o repartidas, concéntricas, entre otras. VER MAPA.


mapa2

En México es la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) quien ha establecido una clasificación de los asentamientos humanos con base en el tamaño de su población. Si tienen menos de 15,000 habitantes se les considera “localidades rurales” y si tienen 15,000 o más habitantes se les considera “localidades urbanas”. Este criterio sólo es una referencia, pues localidades de diferente tamaño pueden coincidir en un mismo nivel de calidad de vida.

El reto de atender a las localidades rurales

Las ciudades son el tipo de asentamiento que ofrece las mejores condiciones para la vida humana en términos de mayor oferta de lugares de trabajo, formación educativa, cultura y ocio, o de puntos de encuentro entre proveedores, demandantes de servicios o individuos. Su posición ventajosa se mantiene aún considerando los retos que todavía enfrentan en movilidad (transporte eficiente, y tiempo y gasto mínimos en cada trayecto) y en justicia social por ejemplo.

La tendencia ha sido que cada vez más personas vivan en las ciudades y menos en las localidades rurales. Existen importantes fuerzas que expulsan a la población del medio rural: la tecnología provoca que se requieran menos trabajadores y aún con tecnologías tradicionales el rendimiento del campo no da para la manutención de todos, el medio rural ofrece comparativamente menores oportunidades de desarrollo personal que las ciudades, sobre todo los jóvenes que anhelan más el estilo de vida urbano que el rural.

El Ayuntamiento a través del IPCo está trabajando en la actualización del Plan Municipal de Ordenamiento del Territorio con una visión al año 2030 (el todavía vigente, fue elaborado en 1980), y por lo tanto surgen varias preguntas. Sabemos que la ciudad es un derecho de todos.... pero ¿cómo hacerla accesible a las localidades rurales? ¿deben los habitantes del medio rural venir a la ciudad o articularse a ella para participar de lo que tiene? o más bien ¿la ciudad debe llevarse a las localidades rurales, creándose ahí, escuelas o universidades, trabajos, jardines o unidades deportivas, negocios, mercados o centros comerciales, pavimentos y alumbrado, redes de alcantarillado, drenaje, agua potable y electrificación?

Lograr lo segundo ha sido un ideal, pero en el ámbito de las políticas públicas es, en términos económicos, menos costoso y más redituable consolidar a las ciudades que a todas y a cada una de las localidades rurales. Un ejemplo, en la ciudad se puede construir un parque barrial que beneficie hasta 25,000 habitantes mientras que en el medio rural se tendría un menor alcance de personas. De hecho, actualmente el sistema normativo de Sedesol establece que para localidades rurales con menos de 2,500 habitantes los parques a construir a lo más sólo se equiparían como áreas de juegos.

Sin embargo, no se puede concluir que las localidades rurales deben desaparecer. Ahí existen edificios y viviendas, historia e identidad, parcelas e infraestructura, recursos económicos y un espacio por aprovechar: turismo recreativo y deportivo, generación de alimentos sanos, etc. Ante la insuficiencia de recursos económicos, gobierno y ciudadanía tenemos que innovar la planeación y la gestión de las obras explotando nuestra creatividad y capacidad de organización y de participación.

Para asegurar que los habitantes del medio rural accedan y disfruten plenamente de los beneficios de la ciudad podemos los colimenses imaginar “n” cantidad de mecanismos: desde la localización estratégica de escuelas, unidades deportivas e infotecas, e incubadoras de negocios, hasta la implementación de rutas especiales de autobuses que recojan gente de las rancherías, ciclovías, y en fin, un sistema de transporte eficiente y barato que eleve el numero de viajes e inyecte vida al medio rural de nuestro territorio en el Municipio de Colima.

¿Tú... qué opinas?

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