martes, 7 de junio de 2011

Transporte motorizado y contaminación: ¡Perjudicando el aire, perjudicas tu salud!

Escrito por Ing. François Carcel

El transporte participa en un 95% en el consumo total de la energía fósil, con un índice de crecimiento imparable en los últimos años. En los diferentes medios de transporte existe una relación fuerte entre la energía consumida y las emisiones de C02 y otros gases contaminantes. El C02 es el gas que más influye en el efecto invernadero emitido (97%), aunque no es el único.

En Colima, para ir al trabajo se recorre en promedio 10 km (ida y vuelta). En la gráfica que sigue, se evalúa la energía utilizada y las emisiones de C02 según el medio de transporte utilizado para realizar el recorrido.




Utilizar el coche durante un año, recorriendo diario 10 km, corresponde a emitir 1,129 toneladas de C02 en la atmosfera y a un gasto de energía de 356 kg equivalente petróleo. Utilizar el autobús permite emitir 50% menos de C02 y de gasto de energía. Caminar o andar en bici no generan ninguna emisión ni gasto de energía.

Las emisiones y la contaminación generada derivan, en buena parte, de los modelos urbanos expansivos basados en los desarrollos de baja densidad de las periferias urbanas y en la dispersión de los usos urbanos. Esto aumenta los desplazamientos (desde ir a trabajar, a buscar los niños a la escuela, de compras…) e incrementa el uso del transporte privado y disminuye los desplazamientos a pie.
En Colima, este fenómeno se observa con el crecimiento de la ciudad hacia el tercer anillo, generando un uso masivo e inevitable del auto y congestión en el tráfico.


Efectos en la salud de la contaminación generada por el transporte motorizado

Las emisiones de contaminantes generadas por el transporte motorizado afectan directamente nuestro organismo. Hoy, cada vez que se inhala oxígeno, también se recibe un cúmulo de contaminantes que puede llegar a afectar la salud, planteando una paradoja: mientras se respira para vivir, se amenaza la vida misma.

Un estudio ha mostrado que al cabo de 22 años de exposición a material particulado, es posible que al cuerpo haya ingresado un gramo de PM10 (partículas menores de 10 μm). El peligro es que estas sustancias, por ser reactivas, posibilitan un daño fisiológico mayor. En muchas personas se manifiesta en enfermedades como cáncer.

El proceso de contaminación del organismo se desarrolla así:

Las partículas más pequeñas entran por la nariz o por la boca, viajan por el esófago y llegan directamente a los pulmones. De ahí pasan a los alvéolos que hacen la transferencia del oxígeno a la sangre. Así pueden pasar al torrente sanguíneo y afectar el hígado, el páncreas u otros órganos. No hay conciencia de las consecuencias que genera el aire contaminado en la salud, porque las más graves suelen manifestarse a largo plazo.


El caso de México D.F

México D.F es una de las ciudades con el aire más contaminado de Latinoamérica, comparable a Bogotá y Santiago de Chile. Desde el 2003, la ciudad de México cuenta con un monitoreo de calidad del aire que sirve para informar a la población si la calidad del aire es buena o representa un riesgo para la salud. En la actualidad, está superando la recomendación vigente anual de la OMS (20 microgramos de partículas por metro cúbico de aire).



Si la calidad del aire es mala (rebasa los 100 puntos IMECA y continúa aumentando), la Secretaria de Medio Ambiente aconseja seguir las siguientes recomendaciones:


  • No se exponga al aire libre y manténgase en ambientes cerrados como la casa o la oficina.
  • Evite que los niños jueguen al aire libre
  • Ingiera líquidos, frutas y vegetales que contengan antioxidantes.
  • Evite el uso del automóvil, sobre todo si son viajes innecesarios


Estas recomendaciones reflejan bien el alto riesgo que representan estas partículas para la salud de la población. Además, estas condiciones impactan directamente sobre la calidad de vida de los habitantes de la ciudad.

¿Te gustaría vivir una ciudad donde arriesgas la salud de tus hijos dejándolos jugar afuera?

Obviamente, no. Por lo tanto, nosotros que vivimos en Colima, tenemos que involucrarnos y participar en realizar un cambio global en los hábitos de movilidad. Tenemos que preservar la calidad del aire en Colima para que no se convierta en unos años en una ciudad con un aire altamente contaminado, como en la ciudad de México. Esto podría llegar más pronto que uno piensa: ¿sabías que en Colima tenemos más coches por habitantes que en México D.F?

Ante estos problemas que nos afectan directamente y que afectaran nuestros hijos y todas las generaciones futuras, cada uno tiene que ser consciente del impacto de sus acciones y más con el transporte motorizado que es la principal fuente de contaminantes.

Aquí, te invitamos a calcular de manera precisa las emisiones de CO2 que emites a la atmósfera en tu vida cotidiana. Al terminar esta evaluación, vienen consejos prácticos para reducir tus emisiones y alternativas para contrarrestar el efecto de tus emisiones en el planeta.




No hay comentarios.:

Publicar un comentario