jueves, 14 de octubre de 2010

Transformar la movilidad urbana en Colima


Escrito por Gisela Méndez 


“… no sería más progresista preguntar donde vamos a seguir, en vez de donde vamos a parar?”
Mafalda, Quino

Es común escuchar en la ciudad frases como “cuantos coches hay! estamos creciendo mucho”. Unos meses después de ver inaugurado nuestra primera gaza vehicular un joven estudiante comentó “menos mal que ya nos estamos pareciendo a Guadalajara”. Este es un indicador malo. Enfrentar los retos de la movilidad urbana y el transporte no es emular las acciones de las grandes ciudades, por el contrario, es regresar a los orígenes privilegiando la movilidad de las personas y su libertad para elegir el modo de transporte.
El escenario inicial puede ser reconocible por muchas ciudades pequeñas, medianas y grandes. La zona metropolitana de Colima se comienza a caracterizar por:

  • crecimiento poblacional con promedio de 1.3%,
  • el aumento del parque vehicular por encima del 4%
  • 2.4 personas por vehículo, (por encima de la ciudad de México, León o Guadalajara).
El sistema de transporte está en crisis, desarticulado, costoso, con irregularidad en sus tiempos, y altamente estigmatizado por parte de la sociedad, disminuyendo cada vez más su posibilidad como alternativa de transporte en la zona metropolitana, y un diseño institucional del transporte debilitado en el Estado, dirigido a gestionar sin planificar. La pregunta fue: ¿por donde empezar? ¿que oportunidades tenemos para comenzar un cambio? ¿con tan solo 250,000 habitantes, somos suficientemente grandes para llamar la atención?

Comenzamos por explorar las experiencias de otras ciudades, los éxitos, fracasos y actuales mecanismos de planeación, gestión y financiamiento para el transporte. Los casos de éxito comienzan con fuertes liderazgo políticos, alta capacidad técnica reflejada en diseño institucionales que dan seguimiento a los procesos de planeación, integración de la movilidad urbana con el desarrollo urbano y sobre todo muchos recursos financieros disponibles para los procesos, que actualmente se concentran para las grandes zonas metropolitanas que requieren de atención inmediata por la magnitud de sus problemas. En nuestro caso, no contábamos con ninguno de estos elementos.

¿cómo entonces construirlos?

Para lograr cambios significativos ante este reto se requiere la construcción de un discurso común. El 2009, fue para Colima el año del entendimiento en torno a un proyecto común de transformación de movilidad y transporte. Poner a todos los actores a la mesa de discusión y tener claro un par de conceptos:
no podemos solos, debemos trabajar juntos (la movilidad urbana debe ser una demanda de todos),
no estamos en un proyecto a corto plazo, se requiere paciencia con acciones inmediatas y continuas con resultados inmediatos; y
es imprescindiblemente necesario ampliar el espectro de la participación y apropiación del proyecto hacia la ciudadanía, permitiendo que se multipliquen aún más las iniciativas que ya existen, hacer de la movilidad y el transporte un tema de la agenda ciudadana.

En Colima se ha puesto el tema sobre la mesa, se han abierto los foros de discusión, se han formado y capacitado a estudiantes, profesionales, académicos y expertos en el tema para poder impulsar de manera conjunta el cambio a nivel de planeación urbana. Las empresas transportistas están sumados a este esfuerzo por mejorar y brindar un mejor servicio e integrarse a un plan estratégico es el objetivo. Los gobiernos locales se han comprometido con la ciudadanía a través de la creación de la Asociación entre municipios, del Consejo para el Desarrollo Metropolitano y con expertos técnicos a nivel nacional e internacional para trabajar unidos y construir el futuro de la Zona Metropolitana de Colima, como ejemplo para el resto del estado.

Es un proceso a largo plazo de cual aún no sabemos si podremos lograr, por lo tanto nuestro proceso inicial ha partido del reconocer las dificultades que pueden presentarse estudiando las experiencias de otros estados municipios. Sin copiar un modelo de proceso específico, buscamos nuestras propias fortalezas y oportunidades, identificamos los grupos de interés y comenzamos a construir una base sólida de consenso que deberá mantenerse activa para lograr los objetivos a largo plazo. Tenemos claro que el cambio no es necesariamente productor de una situación extrema. Se deben valorar las condiciones actuales y luchar por preservar las buenas, eliminando las malas. La Zona Metropolitana de Colima le apuesta a la prevención en la ciudad aún compacta, un modelo que las grandes ciudades luchan tanto por recuperar, y con esto se ha iniciado un profundo sistema de transformación en la gobernanza de la movilidad, conjuntemos esfuerzos y experiencias entre nuestras ciudades con un objetivo común.

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