martes, 26 de octubre de 2010

Colima: ¿Conurbada o metropolitana? (parte I)

ESCRITO POR GISELA MÉNDEZ 

¿Somos conurbados o metropolitanos? Hace unos meses en una reunión de trabajo, un funcionario público mencionó “… sí, al ciudadano "X" se le ocurrió que ahora somos metropolitanos”. No quise explicar la interesante evolución del término ciudad a través del tiempo, de la implicación que tiene el uso correcto de los términos, sobre todo, que el fenómeno metropolitano no puede ser la ocurrencia de alguien, es el resultado del estilo de vida de todos.

Richard Ingersol, en un hermoso libro dedicado al análisis casi poético de la evolución de las ciudades escribía que el término ciudad no podía ser adecuado para concebir la imagen de las ciudades actuales. Richard se preguntaba, ¿qué son las ciudades hoy? Y coincido con él, porque no existe más una ciudad con su centro y su periferia. Son ahora las periferias los nuevos centros de actividad urbana, son ahora los cascos antiguos las partes olvidadas que se convierten en las nuevas periferias. Decir “ciudad” hoy tiene un significado diferente para cada uno de nosotros. De los pueblos a las ciudades, de las conurbaciones a las zonas metropolitanas, de las metrópolis a las megalópolis y lo que le siga, porque este fenómeno de crecimiento urbano está traspasando fronteras, límites municipales, estatales y hasta transnacionales.


Pedro Guerra músico, poeta y canta-autor canario contaba “Cuando salí de mi pueblo y llegue Santa Cruz de Tenerife la capital de mi isla, entendí que mi pueblo no era una ciudad, cuando salí Santa Cruz de Tenerife y me fui a Madrid capital del país, entendí que Santa Cruz no era una ciudad, pero cuando llegue a la Ciudad de México, no pude entender más nada”. ¿Qué es una ciudad?, ¿Cuándo se llama metrópoli?, ¿Dónde empieza?, ¿Cuál es su centro?, ¿Cuál su periferia?, ¿Cuándo el centro de la ciudad se convierte en la periferia de la misma,? ¿Nosotros hacemos a la ciudad, o la ciudad nos hace a nosotros? Podemos tú o yo definir exactamente “de aquí hasta aquí es mi ciudad “? A quién le interese puedo proporcionarle infinidad de referencias teóricas acerca de la definición jurídica, epistemológica, urbana, geográfica y hasta antropológica de la evolución de la terminología para definir una ciudad, pero en esta ocasión quiero limitarme a dos posiciones: la físico-jurídica-práctica, y la social-humana.

Algunas doberosas frivolidades: La ciudad y sus diferentes escalas deben delimitarse, principalmente por una cuestión imperativa de gestión y de poder. ¿A quién le toca hacer qué, y en dónde? ¿Hasta dónde llega la responsabilidad del gobierno municipal en las acciones urbanas de una ciudad? Los recursos económicos los uso en acciones que llegan hasta este lado del río, por lo tanto, ¿el puente quién lo construye? Si yo no tengo relleno sanitario, ¿la basura dónde la tiro?, Si yo no tengo agua, ¿de dónde abastezco a mi gente? Si yo no puedo tratar mis aguas residuales y las vierto directamente al río, ¿a quién perjudico? Si mis terrenos son muy caros para construir vivienda, ¿a dónde irá a vivir la gente?, y podríamos seguir al infinito. Las ciudades, nuestras ciudades se han necesitado desde siempre. Negar el fenómeno metropolitano es negar nuestra historia, nuestra forma de “hacer ciudad”.

A que llamamos zona metropolitana de Colima? La zona metropolitana de Colima de acuerdo al decreto de 1997 está formada por los centros de población contenidos en un polígono con referencias a puntos geográficos que integran las poblaciones de Colima, Comala, Cuauhtémoc (solamente El Trapiche, no la cabecera municipal), Coquimatlán y Villa de Álvarez. Fuera de las formalidades del decreto, una metrópoli se considera como una “gran” extensión territorial que funge como núcleo central concentrando el dominio político y económico de la periferia. En nuestro caso, Colima es la ciudad central y los demás son la periferia. Y aquí regreso a la reflexión de Ingersol. Él sostiene que así como la nueva ciudad no puede llamarse ciudad, las nuevas periferias tampoco pueden llamarse periferias ya que no dependen enteramente del centro, debido a que éstas han creado o ya eran nuevos núcleos de concentración, que han modificado la estructura de la metrópoli, para entonces entenderla como una red de pequeñas/grandes ciudades con fuertes relaciones interfucionales. Es decir, Villa de Alvarez, Coquimatlán, Comala y Cuauhtémoc son TAN CENTRO como Colima para sus respectivos habitantes. Apuesto que cada uno de nosotros defendería la posición central de su ciudad, de la ciudad donde vive, donde trabaja, donde se divierte, donde estudia, donde descansa, conscientes que cada una de estas actividades podemos realizarlas girando por los 5 municipios en un solo día. Funcionamos como una sola entidad y eso nos hace pertenecer al fenómeno metropolitano.

En Colima, el tema metropolitano, a pesar de no ser un fenómeno nuevo, ha tomado nuevos aires en la discusión política. Para nosotros, además de ser un tema de gestión y poder, la zona metropolitana es también un tema de función y forma de la ciudad. Confrontamos la dimensión técnica con la dimensión política. Pero, ¿estamos dialogando de forma correcta? ¿Hacia dónde debe ir la discusión cuando hablamos del fenómeno metropolitano en Colima?

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